Principios y objetivos

Una comunidad que promueve la dignidad humana

La misión del Colegio Ward es la de educar integralmente a niños y jóvenes para que, conscientes de su trascendencia y dependencia de Dios, puedan contribuir a la sociedad en la que nos toca vivir, con valores éticos y cristianos.

El Colegio Ward es una comunidad educativa compuesta por alumnos, docentes, no docentes y padres, responsable de la formación de los estudiantes. Atiende, además, la formación permanente de sus funcionarios e interactúa con la comunidad toda, para crear un ámbito que favorezca a cada individuo, valioso en sí mismo, a comprender su responsabilidad ante Dios, el prójimo y el resto de la creación.

Propicia una educación que respete y promueva la dignidad humana y exija la consideración de los fenómenos que impiden o dificultan el ejercicio de esa dignidad.

Brinda educación integral que estimule el desarrollo y expresión plena de la personalidad y la responsabilidad en el servicio a la comunidad, realizando su vocación y medio de desarrollo y expresión de la personalidad.

La Educación de una institución cristiana no admite forma alguna de discriminación. Las diferencias son parte de la riqueza de la Creación. El Colegio Ward permanece abierto a los aportes de la sociedad que puedan enriquecer sus propios objetivos. Ejerce, en consecuencia, una crítica orientada por los valores cristianos.

Intenta formar una persona capaz de comprender a sus semejantes en sus necesidades y consciente de la responsabilidad que le compete en el logro de una sociedad más justa. El desarrollo científico y tecnológico, regulado por la ética, constituye un recurso para alcanzar los objetivos de una sociedad que contenga a la persona, sus necesidades y expectativas. La ciencia y la técnica son legítimas actividades humanas, porque Dios, según la Biblia, encomendó al ser humano el cuidado, el gobierno y el uso de la Creación. El ejercicio de esta mayordomía se inserta en la responsabilidad hacia Dios y el prójimo.

Considera a la enseñanza como la acción de estimular el conocimiento, las actitudes y las pautas de conducta del alumno para ampliar su comprensión de la realidad; y entiende el aprendizaje como proceso transformador que supone un intercambio con la cultura en el que se elaboran los elementos de la realidad y sus representaciones simbólicas.

La educación basada en una visión cristiana considera que la solidaridad, la cooperación y la capacidad de esfuerzo por los demás y por sí mismo generan convivencia democrática, autoestima y desarrollo personal integrado.

La educación basada en una visión cristiana de la vida afirma que la dignidad de la persona dignifica al trabajo en todas sus formas: como servicio a la comunidad, realización de la vocación y expresión creativa de la personalidad.

La educación basada en una visión cristiana considera al conocimiento como un don otorgado por Dios a la Humanidad. Por tanto, indagará sin prejuicios en toda ciencia, tecnología, filosofía y toda disciplina intelectual en la búsqueda de la verdad, con la certeza de que todo conocimiento verdadero conduce al conocimiento del Creador.