NetWard
La Revista del Colegio Ward
NetWard nació en el 2002, cuando nuestro país atravesaba tiempos muy difíciles. Decíamos entonces que nacía en la convicción de que "nuestra misión como educadores, y como escuela cristiana, es la de apostar fuertemente a la esperanza; es la de crear y viabilizar horizontes de posibilidad; es la de construir puentes y levantar barreras." Leer más...
El valor de la palabra
Editorial
Con la preocupación por un entorno crecientemente violento, intolerante y descortés, como equipo directivo pusimos la mirada en trabajar la palabra, su poder y su valor. Creímos importante recuperar la palabra en este mundo donde lo visual a veces la descarta o la sustituye. Ponerla en foco para reflexionar y legitimar su importancia y significación, a la par que para señalar abusos y violencias que se ejercen con ella.
Rescatar la palabra para profundizar y problematizar sus significados, pero también para deleitarse con la belleza posible de construir con ella. Aprender a disfrutarla, narrada, leída o cantada.
Reconocer su poder constructivo y sanador, pero también sus posibilidades ofensivas, injuriantes, despectivas. Hacer consciente todo ello en pos de una sana convivencia escolar, con la esperanza de aportar a una saludable convivencia social.
La palabra es –además- el germen de la democracia. Los pueblos expresan sus necesidades y reclamos. Los políticos instrumentan leyes, normas, regulaciones cargadas de palabras que satisfacen o no dichas demandas. La libertad de expresión es habitualmente la virtud más mentada en las democracias modernas. Por ello, saber expresar, saber reclamar, saber argumentar y debatir, aprender a escuchar la opinión divergente, valorarla y respetarla, aporta a la construcción de una vida más armoniosa y verdaderamente democrática. La democracia es diálogo, participación, normas compartidas. Y la palabra, en este sentido, fundamenta el espacio de lo público.
Como colegio cristiano, la Palabra de Dios juega un lugar significativo, orientador de la construcción de una ética en dicha perspectiva que funda nuestros objetivos institucionales y nuestro ideario. Pero, además, esa ética legitimada desde la Palabra, otorga un valor y sentido a la palabra humana, cuando es empeñada, expresada o puesta en juego.
Preguntarse y preguntarnos por el lugar de la palabra en nuestra relación con niños y jóvenes, en la casa y en la escuela, es –asimismo- un importante ejercicio a realizar.
¿Cultivamos la conversación? ¿Contamos cuentos? ¿Leemos poesías? ¿Estimulamos la lectura? ¿Nos ocupamos y preocupamos por el buen trato entre adultos que modeliza las conductas de quienes, con menos años, nos miran? ¿Cuestionamos los malos tratos acompañados de expresiones inadecuadas que habitualmente vemos en los medios, en las redes, en la calle?
Estamos a tiempo de rescatar la palabra. Y de rescatar-NOS, como humanos, con la palabra. De atesorarla para dar origen a muchas nuevas, creativas, luminosas, que acaricien, consuelen, enseñen, recreen, iluminen y ayuden –en definitiva– a que todos vivamos mucho mejor.
Lic. Adriana Murriello
Directora de NetWard


