NetWard

La Revista del Colegio Ward

NetWard nació en el 2002, cuando nuestro país atravesaba tiempos muy difíciles. Decíamos entonces que nacía en la convicción de que "nuestra misión como educadores, y como escuela cristiana, es la de apostar fuertemente a la esperanza; es la de crear y viabilizar horizontes de posibilidad; es la de construir puentes y levantar barreras." Leer más...

El Ward en casa
El Ward en casa
Última Edición

El Ward en casa

Editorial

Una bella cúpula en el horizonte; su luz que conmueve al iluminar la noche... Esos árboles, patios y caminos. Nuestra gente. Las vocecitas de los más pequeños. Las caras de sueño a la mañana temprano y la algarabía del viernes a la tarde. Adolescentes arrastrando los pies o sentados en los canteros, tomando sol...

 

¡Tanto que extrañamos, tanto que añoramos durante un año entero en pandemia! Este predio maravilloso inhabitado por ese lapso. Sin niños, ni jóvenes, ni docentes. Sin ruidos, músicas o cantos. Quietud y vacío en los edificios y el predio.

 

Porque en 2020, ¡el Ward estuvo en casa!

 

Sí, el Colegio Ward estuvo en la casa de cada estudiante; en la casa de cada maestra o profe; en la de cada director o directora. Y estuvimos, virtualmente en las casas de los unos y de las otras. Conocimos más familias, nuevos integrantes, algunos espacios y ¡hasta las mascotas!

 

Enseñamos como no imaginamos que sería posible hacerlo. Y aprendimos de maneras diferentes. Gestionamos de maneras inauditas. Resolvimos montones de problemas. Y nos acompañamos en las dificultades. Estuvimos ahí unas para otras y otros para unas.

Esta revista reseña algunos de los muchos proyectos y actividades en los que trabajamos en ese nuevo espacio virtual que construimos juntos, escuela y familia, tratando de impregnarlo de afectos y emociones, poniendo alma y corazón a la tecnología. Quizás el aprendizaje más importante de ese peculiar año, es haber descubierto que ese espacio virtual nos permitió seguir siendo comunidad, tejiendo vínculos en medio de hipervínculos. Comunidad que contiene, que nutre y sostiene.

 

Tanto realizado, tanto aprendido, y tantísimo vivido en una experiencia que como humanidad no esperábamos atravesar. Al revisar lo realizado, un año después, volvemos a sorprendernos por lo logrado, que se prolongó en la confirmación de los saberes construidos y las experiencias aquilatadas.

 

El Ward estuvo en casa, recordándonos, una vez más que somos escuela para albergar infancias y adolescencias cuyas familias depositan su confianza en nosotros. Y que, sin ese lazo de respeto, de acuerdos, de reconocimiento de la autoridad de cada uno en su materia, no es posible el acto de educar y aprender en plenitud.

 

Quedarán en nuestro Archivo Histórico los informes, los documentos, las realizaciones dando testimonio de la experiencia transitada. Quedará también en los relatos familiares y en la memoria comunitaria las vivencias, plagadas de dificultades, pero colmadas también de logros, descubrimientos y crecimiento.

 

¡Que disfruten del trabajo realizado entre todos!